¿Quién no ha usado nunca Google Translate? El traductor de Google conoce aparentemente 80 idiomas que es capaz de traducir en el acto. Una herramienta rápida y sencilla que, como mucho, requiere un “copy paste” y listo. Pero, ¿sabemos realmente cómo funciona? Aunque parezca casi milagroso, el secreto está en la estadística.

Si Google Translator funcionara al 100%, ya no existirían prácticamente barreras lingüísticas, nos comunicaríamos a la perfección tanto en inglés como en otros idiomas como pueden ser el zulú o el criollo haitiano ¿Sería el fin de las academias de inglés o de otros idiomas?

El traductor de Google realiza más de mil millones de traducciones al día, y aunque parezca sorprendente, detrás de todo este entramado no hay un grupo de traductores y lingüistas, sino una inmensa base de datos compuesta por millones de traducciones, que junto a una serie de complejos algoritmos, hacen que Google sea capaz de traducir siguiendo unos determinados patrones estadísticamente elaborados.

Google Translate traduce en función de las referencias que encuentra en la inmensidad de textos traducidos que guarda en sus archivos internos y que han sido traducidos, esta vez si, por profesionales del idioma. Por eso, el traductor más utilizado del mundo, tiene algunos fallos.

Existe otra clave para entender los errores en las traducciones, ya que Google, antes de traducir en cualquier idioma, los pasa previamente al inglés. De esta forma acorta la ruta de traducción en otros idiomas que por pura estadística encuentra antes, es más fácil encontrar textos traducidos del swahili al inglés que al español, por ejemplo.

Pero, ¿cómo se puede mejorar una traducción automática? Es cierto que no nos podemos fiar ciegamente de un traductor automático, porque al ser estadística, no siempre acierta. A continuación te enseñamos algunos tips que te serán útiles a la hora de corregir o mejorar los textos que elabores a través de un traductor:

  1. Repasa el texto más veces de lo habitual, para encontrar los “fallos” que pasen desapercibidos en el conjunto del texto y añade frases hechas, nexos y expresiones que conozcas y sepas añadir.
  2. Ten cuidado con las acepciones y los “false friends” ya que te la pueden jugar. Recuerda que cada palabra en nuestro idioma, puede tener varios significados en otros.
  3. Fíjate bien en los tiempos verbales y en las palabras en femenino/masculino, singular/plural…, al basarse en otros textos, los verbos, el género de las palabras y otros aspectos gramaticales, a veces se malinterpretan. Por eso, una revisión extra en este aspecto hará que tu texto sea más natural.
  4. Hay que tener especial atención en el orden de las palabras y los signos de puntuación, ya que no todos los idiomas estructuran sus frases igual y no todos siguen las mismas normas de puntuación.

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